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Mostrando entradas de julio, 2021

Invocación a San José, de Juan XXIII

"San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber, tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría por el íntimo trato que goza con el Hijo de Dios, el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre. Amén."                                   ...

Plegaria poema, Santo Niño del Remedio

Santo Niño del Remedio, dulce emblema de ternura, encanto del alma mía, mi amor, mi bien, mi ventura. Remedia todos mis males, atiende mis peticiones, consuela todas mis penas y escucha mis oraciones. En tanto que, reverente, Niño Divino y Glorioso, te digo con alma y vida: Salúdote Niño hermoso.                                                                     Plegaria al Santo Niño del Remedio

Tarde te amé - San Agustín

  Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera, Y por fuera te buscaba; Y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo. Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera: Brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; Exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; Gusté de ti, y siento hambre y sed; Me tocaste y me abrasé en tu paz. Nos hiciste, Señor, para ti,  y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti.                                                          ...

Evolución de la rosa, Emilia Pardo Bazán

  Soneto Por tierra de unidad y de armonía la vieja Grecia se preció de hermosa: símbolo de belleza fue la rosa; Venus entre sus rizos la prendía. Duraba su esplendor tan solo un día; era pomo de esencia deliciosa; y, borracha, la alegre mariposa en el cáliz de fuego se dormía. Vienen la Edad Moderna y los Linneos; llega el floricultor y en variedades la rosa dividió, como en casillas… ¡Venus y Anacreonte, estremeceos! ¡Cantores del Amor! ¡Muertas deidades! ¡Hay rosas negras, verdes y amarillas!                                                     Emilia Pardo Bazán

Luciérnaga celeste, Unamuno

  Luciérnaga celeste, humilde estrella de navegante guía: la Boquilla de la Bocina que a hurtadillas brilla, violeta de luz, pobre centella del hogar del espacio; ínfima huella del paso del Señor; gran maravilla que broche del vencejo en la gavilla de mies de soles, sólo ella los sella. Era al girar del universo quicio basado en nuestra tierra; fiel contraste del Hombre Dios y de su sacrificio. Copérnico, Copérnico, robaste a la fe humana su más alto oficio y diste así con su esperanza al traste.                                                   Miguel de Unamuno

El Pastorcico, San Juan de la Cruz

1 Un pastorcico solo está penado ageno de plazer y de contento y en su pastora puesto el pensamiento y el pecho del amor muy lastimado. 2 No llora por averle amor llagado que no le pena verse así affligido aunque en el coraçón está herido mas llora por pensar que está olbidado. 3 Que sólo de pensar que está olbidado de su vella pastora con gran pena se dexa maltratar en tierra agena el pecho del amor mui lastimado! 4 Y dize el pastorcito: ¡Ay desdichado de aquel que de mi amor a hecho ausencia y no quiere gozar la mi presencia y el pecho por su amor muy lastimado! 5 Y a cavo de un gran rato se a encumbrado sobre un árbol do abrió sus braços vellos y muerto se a quedado asido dellos el pecho del amor muy lastimado.                                       ...